Festejos de fin de
año:
Se acercan las
fiestas y la sensibilidad empieza a jugarnos malas pasadas: la ansiedad que
generan los preparativos y la organización de los encuentros nos estresa, nos
angustia, y se multiplican las ganas de fuga. ¿Por qué no resignificar la
Navidad y el Año Nuevo y apropiarnos del modo en que nos gustaría pasarlo según
nuestro propio deseo? Estás a tiempo: pensá y deicidí.

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